
Existen Dos clases de Profesores y dos clases de Estudiantes . Los Maestros que consideran cumplido su deber obligando a los alumnos a memorizar el Programa por el que les pagan sin importarles el futuro de sus pupilos, y los que, concientes de la importancia de su papel en la comunidad , orientan a sus muchachos para que primero cuestionen todo lo que les enseñan y luego para que liberen su curiosidad , su talento creativo, sus gustos y su sentido de responsabilidad social como estudiantes y luego como ciudadanos durante toda la vida .
Existen los Alumnos que se conforman con lo que les enseñan la primera categoría de Profesores, sin importarles el conocimiento sino la nota que les hace pasar el año y que piensan que la compensación a la tortura de las clases consiste en lo que llaman sacarle provecho a la edad dedicando todo el tiempo libre a lo que no les exija ningún esfuerzo intelectual como ver televisión, leer las revistas dedicadas a los programas y a los actores de televisión, hacer lo que les enseña la televisión, pasarla rico con los amigos , a vegetar o aburrirse, pero también existen, aunque son una ínfima minoría, los Estudiantes que producen la segunda categoría de Profesores o que por sí mismos, rebasan el sistema educativo tradicional y sin dejar de vivir normalmente su juventud, se forjan a si mismos un futuro que los elevara por encima del montón .
Entre Profesores y Alumnos debe haber retroalimentación . Los verdaderos Maestros no dejan de actualizarse ni de estudiar jamás y tienen la nobleza de aprender de sus alumnos tanto como les enseñan . Los alumnos no tienen mucha capacidad de transmitir sabiduría , pero sus preguntas, sus dudas, sus cuestionamientos, su deseo de ir más allá, su capacidad de entrega, son el aliciente para la investigación , el avance de la ciencia y en general para la ampliación y la aplicación del conocimiento.
La relación entre Profesores y Estudiantes no es antagónica, los unos y los otros deben cuestionar lo que enseñan y lo que aprenden mediante un ejercicio crítico e interactivo permanente y deben unirse para defender lo bueno y transformar lo malo que tiene el Sistema Educativo.
Los Profesores que aman su profesión transfieren ese amor a sus alumnos más allá de sus obligaciones propiamente dichas . Los que ejercen exclusivamente por el sueldo, jamás serán felices enseñando ni podrán cosechar la satisfacción de ver surgir a sus alumnos ni de sentir que le cumplieron al país.
Por: Leonidas Gómez Gómez